PR vs. Influencer Marketing: El Arte de Ser Visto

Hubo un tiempo en el que aparecer en una revista era el sueño, una editorial bien hecha, una mención en la sección correcta, tu nombre (o el de tu empresa, marca, producto, proyecto o servicio) junto al de una celebridad, un diseñador, un hotel, un evento. Después llegaron los blogs y casi de la mano, las primeras redes sociales. Luego Instagram, después TikTok y, de pronto, las reglas cambiaron.

Las marcas dejaron de necesitar únicamente a los medios y plataformas de comunicación para contar sus historias. Los creadores evolucionaron a medios, construyeron sus propias comunidades que se volvieron audiencias. Las recomendaciones se volvieron una forma de publicidad, y hoy, un producto puede agotarse porque alguien decidió enseñarlo frente al espejo de su baño.

Pero hay algo que no ha cambiado: ser visto no es lo mismo que ser relevante. Y ahí es donde PR e Influencer Marketing empiezan a jugar dos juegos muy diferentes: El PR construye reputación y el Influencer Marketing construye conexión. Aunque desde afuera pueden parecer lo mismo —una marca aparece, alguien habla de ella y otras personas la descubren—, la lógica detrás es completamente distinta.

En otras palabras: PR, aka relaciones públicas, trabaja con percepción; Influencer Marketing, como su nombre lo dice, trabaja con la influencia de cierta audiencia en un mercado: ya sea con la oferta y/o la demanda. Y entender esta diferencia es mucho más importante que aprenderse las definiciones de memoria.

PR: cuando la historia se vuelve más grande que el producto

Public Relations no es simplemente conseguir que alguien publique tu producto. Es construir una narrativa alrededor de una marca y encontrar los espacios culturales adecuados para contarla. Pensemos en una marca como Miu Miu, su comunicación no gira únicamente alrededor de “esta es nuestra nueva bolsa”. Hay diseño, artesanía, arte, fotografía, arquitectura, hay cultura. La bolsa es solamente una parte de una historia mucho más grande. Eso es lo que puede hacer un buen trabajo de PR: convertir un producto en una conversación.

Una marca de skincare puede aparecer en una revista no solamente porque lanzó un nuevo sérum, sino porque está participando en una conversación sobre el futuro de la belleza. Un hotel puede ser noticia por su arquitectura, su gastronomía o la manera en que está transformando un destino. Un diseñador puede ser relevante por su visión, no únicamente por su colección. El producto está ahí, pero la historia es más grande que el producto. Y ahí vive buena parte del poder del PR.

El valor de que alguien más lo diga

Hay una diferencia importante entre decir: “Somos una marca increíble.” y conseguir que una persona, medio o plataforma con autoridad diga: “Esta marca merece atención.” El segundo tiene otro peso, porque PR trabaja, en gran medida, con credibilidad. Una publicación, un editor, un periodista o una plataforma cultural funcionan como filtros. No estás solamente comprando espacio, estás intentando conseguir contexto, relevancia y legitimidad dentro de una conversación que ya existe. Por eso una aparición en el lugar correcto puede valer muchísimo más que cien menciones aleatorias. No se trata únicamente de cuántas personas te vieron, se trata de qué pensaron de ti después de verte.

Actualmente, existen diferentes tipos de relaciones públicas, entre las más comunes:

  • Relaciones con medios de comunicación: Construye relaciones para ganar medios y cobertura de prensa.

  • Manejo de crisis: Gestiona la reputación en situaciones complicadas al momento.

  • Comunicación interna: Mantiene a los empleados informados y alineados.

  • Relaciones con influencers: Similar a relaciones con medios, construye relaciones con creadores de contenido, prescriptores de tendencias y voces culturales. Puede involucrar envío de regalos, invitaciones, seedings, gestión de la relación y coordinación de oportunidades con el talento y/o sus representantes.

  • Redes sociales: Maneja y monitorea conversaciones públicas en línea, enfocado en cómo una marca se comunica y responde. Trabaja en coordinación cercana con los equipos de comunidad, contenido y digital.

  • Eventos: Construye visibilidad en torno a eventos, lanzamientos y activaciones. Desde la planeación y la gestión de la cobertura antes, durante y después del evento.

Influencer Marketing: cuando la historia se vuelve personal

Ahora cambiemos de escenario, Instagram. Una persona que sigues desde hace años entra a su cocina, te enseña el café que está tomando. Después aparece un producto de belleza, te cuenta porqué lo menciona. No necesariamente sientes que una marca acaba de entrar a tu feed, sientes que “alguien cuyo gusto conoces, te está mostrando algo que forma parte de su mundo.” Esa es la verdadera fortaleza del influencer marketing. No necesariamente la audiencia masiva, sino la cercanía con su comunidad.

Los creadores han construido algo muy particular: comunidades alrededor de una personalidad, una estética, una experiencia o una forma de ver el mundo. Y cuando existe una relación auténtica, una recomendación puede tener muchísimo poder, porque no estás viendo únicamente un producto, estás viendo: “¿Cómo encaja esto en la vida de alguien cuyo criterio me interesa?”

El problema con enamorarnos de los números

Followers, views, likes, reach, impressions, engagement, you name it. Vivimos rodeados de métricas, y sí, importan. Pero hay una pequeña trampa, un millón de views no significa automáticamente un millón de personas interesadas en tu marca. Imaginemos dos escenarios: Una creadora publica tu producto y consigue 800,000 reproducciones. Fantástico. Ahora imagina que tu marca aparece en una editorial (online u offline) cuidadosamente seleccionada, junto a nombres que representan exactamente el universo al que quieres pertenecer. Quizá esa publicación no tenga 800,000 views, pero alguien la guarda, o la manda a un amigo, o la encuentra seis meses después buscando referencias. Y, poco a poco, empieza a asociar tu marca con una determinada estética, calidad o manera de vivir.

Ambas cosas tienen valor, pero crean valores diferentes. Una genera atención, la otra puede generar significado. Y no: el creador más grande no siempre es el mejor, esta es una de las cosas que más vale la pena entender:

Alcance ≠ Influencia

Un creador con 80,000 seguidores puede ser muchísimo más relevante para una marca, que alguien con dos millones. La pregunta no debería ser solamente: “¿Cuántas personas lo siguen?” Sino: “¿Por qué lo siguen?, ¿Confían en su criterio?, ¿Comparten su estética?, ¿Escuchan sus recomendaciones?, ¿Lo consideran una referencia?, ¿Su comunidad realmente conversa con él o ella?” Porque una buena colaboración no debería sentirse como una marca rentando una audiencia, debería sentirse como dos universos que naturalmente se encuentran.

PR tampoco es “publicidad gratis”

Este mito merece jubilarse. Las relaciones públicas no significan conseguir publicaciones sin pagar espacios publicitarios. Un buen trabajo de PR implica estrategia, relaciones, storytelling, timing, investigación y, sobre todo, entender qué historia tiene sentido, para qué audiencia y en qué momento. No estás simplemente intentando aparecer, estás intentando aparecer en el lugar correcto. Porque una marca puede estar en diez publicaciones y seguir siendo irrelevante. O puede aparecer una sola vez, en el contexto adecuado, y cambiar completamente la percepción que alguien tiene de ella.

Y mandar producto tampoco es una estrategia

Lo mismo ocurre con influencer marketing. Enviar cien cajas de productos no necesariamente significa tener una estrategia de creators, puede significar simplemente que enviaste cien cajas. La diferencia está en el criterio: ¿Qué creador?, ¿Por qué él o ella?, ¿Por qué su comunidad?, ¿Por qué este producto?, ¿Por qué ahora?, ¿Qué queremos que suceda después?

La mejor colaboración no es necesariamente la que tiene más likes. Es la que hace que alguien piense: “Claro. Tiene todo el sentido que esta persona use esta marca.”

Entonces… ¿PR o Influencer Marketing?

La respuesta corta: Ambos, pero para cosas distintas. PR puede ayudarte a construir: reputación, credibilidad, posicionamiento, autoridad cultural, brand equity. Influencer Marketing puede ayudarte a construir: descubrimiento, confianza, comunidad, consideración, conversión. No son enemigos. Son piezas diferentes de una misma arquitectura de marca.

Las marcas interesantes, relevantes y de culto no piensan en canales, piensan en ecosistemas. Y aquí es donde la conversación se vuelve realmente interesante. Las marcas más sofisticadas no separan completamente PR, creators, social, eventos, producto y experiencia. Los hacen conversar: Un producto o colección se presenta, PR construye la narrativa, un editor la contextualiza, un creador la interpreta desde su propio universo, la comunidad responde, las personas comparten, el producto aparece en otros espacios. Y, poco a poco, la marca empieza a formar parte de la cultura. Eso es mucho más poderoso que simplemente aparecer en todas partes.

El verdadero objetivo no es ser visto por todos. Es ser visto por las personas correctas, en la publicación correcta, en el momento correcto, dentro de la conversación correcta. Porque cuando todo el mundo está compitiendo por nuestra atención, las marcas más interesantes no necesariamente son las que gritan más fuerte, son las que tienen algo que decir y, sobre todo, algo que vale la pena recordar.

Our approach at Metztli Milan Studio

Si tuviéramos que resumir y explicarlo en pocos renglones, simple: PR construye el aura, Influencer Marketing construye la conexión, Social mantiene viva la conversación y el Branding hace que todo pertenezca al mismo universo. Porque al final, hacer comunicación no es conseguir que todo el mundo hable de ti. Es conseguir que las personas correctas tengan una razón para hacerlo. Y quizá ese sea el verdadero arte de ser visto. No aparecer en todas partes. Aparecer donde importa.

¿Y tú, te animas? Hablemos de tu idea, marca, tu producto o proyecto y a dónde quieres llegar.

Siguiente
Siguiente

La única guía que necesitas para disfrutar Mazatlán